No todo lo que brilla es oro

Hace mucho que no escribía por aquí. Llevo varios meses con un ritmo de vida más ajetreado del que me gustaría y he tenido que priorizar mis actividades. Pero llevo ya un tiempo con un tema en mi cabeza que da para mucho más de los 400 caracteres que me permite Instagram, por lo que decidí desempolvar el blog.

Es increíble y fascinante a la vez, ver como ha crecido el interés sobre la “sustentabilidad a nivel domiciliario*” en Chile en el último periodo. Cuando comencé con Nomedalomismo, hace poco más de 2 años, aún era un tema que no se hablaba de manera tan masiva y que se veía reservado para grupos bien segmentados, ligados a la academia, a políticas públicas o a  personas que, en su búsqueda de vivir mejor, se fueron agrupando en comunidades o colectivos. Hoy, la sustentabilidad y específicamente el tema de la no basura, es algo de lo que podemos leer en RRSS, diarios, revistas, escuchar en la radio y hasta ver por televisión, lo cuál ha acercado esta forma de vida a muchísimas personas que ni siquiera lo habrían imaginado como una alternativa.

Esta masificación de información, sin dudas que ha tenido consecuencias positivas en la sociedad, generando cambios significativos en el comportamiento de los individuos, pero de igual manera ha traído consigo algunas contrariedades. Hoy muchas personas, desde distintos sectores y con diversos puntos de vista, hablan (hablamos) sobre sustentabilidad, muchas veces sin el cuidado de cómo esa información, que ellxs transmiten (transmitimos), repercute en la población. Esta oleada de información que existe en la actualidad ha generado, por ejemplo, estigmatizaciones a ciertos materiales, desconfianzas en ciertos procesos y nuevas tendencias de consumismo, que el mercado muy bien ha sabido aprovechar. Y es en esto último que hoy me quiero centrar.

Con el crecimiento de la tendencia basura cero, han comenzado a aparecer un sin fin de marcas y tiendas, virtuales y físicas, que nos ofrecen los más variados productos para vivir de manera mas sustentable. Desde los implementos que deben ser nuestro must, a la hora de armar nuestras mochilas hasta los superalimentos, traidos desde las tierras más lejanas, que podemos conseguir a granel. Y en esta sed por no quedar fuera de esta tendencia ha comenzado a crecer la falsa necesidad de estos productos y peor aún, hemos perdido la capacidad de ver el real impacto que estos nuevos hábitos puedan generar. O quizás no la perdimos, sino que todo pasó tan rápido que no alcanzamos a adquirirla.

Cuando me planteé la idea loca de dejar de generar basura, lo primero en que me cuestioné fue como conseguir la comida sin necesidad de consumir tantos envases.

En mis últimos años de estudio, soñaba con poner en emporio, en el que se pudieran obtener productos de despensa, de origen local y de temporada, de manera limpia. A la cual llegara la gente con sus propias bolsas o contenedores y se llevara solo lo que necesitara. En mi cabeza siempre hubo un frasco gigante de mermelada hecha por mi y unos canastos con lentejas, porotos y otras legumbres traídas desde el corazón de las comunidades mapuche. Siempre imaginé un molino que preparara harina en el momento, una torre de pocillos de greda, cucharas de palo y una sección de hierbas medicinales para elegir. Ese proyecto también siempre incluyó el que así como yo les permitiría a las personas obtener sus productos de manera responsable, mi negocio se responsabilizaría de igual manera de los desechos que generara, por eso, parte importante del plan, era obtener los productos desde pequeños agricultores o artesanos que me permitieran adquirir esa mercancía sin enormes cantidades de basura innecesaria.

Cuando yo comencé esta búsqueda, de alternativas a los productos envasados, las opciones eran muy acotadas, casi limitándome a La Vega, como principal fuente de abastecimiento y a uno que otro lugar que encontraba con algunos productos, siendo muy busquilla. Hoy, cada día hay más alternativas parecidas a mi soñado emporio, que nos permiten tener prácticamente todo lo que necesitamos para abastecer nuestras despensas, en un solo lugar. Pero aquí quiero hacer alusión al título de esta entrada: Son todos estos lugares, una real alternativa? ¿Tenemos certeza de que ocurre con los desechos que esos lugares generan?

Que nosotros no nos llevemos la bolsa plástica/metálica/o de papel a la casa, no significa que ese empaque no exista. Y si existe, ¿Qué ocurre con él?

Recuerdo que en ese primer periodo, cuando volvía cargada con 50 kilos de La Vega a mi casa en metro, hubo un día que creí haber tocado el cielo, porque había encontrado pasta a granel en uno de los locales. Desde ese momento no volví a comprar pasta en el supermercado, porque podía hacerlo en mi propia bolsa! Aunque fuera un poco mas caro (por que lo era). Hasta que un día, pasó algo que me hizo repensar toda mi forma de consumo tan responsable, que hasta ese momento, creía yo era perfecta.

Yo (parada frente a las góndolas de pasta del local): Hola! Me da 500 gr de corbatitas porfa!

Vendedor (viendo que en la góndola de corbatitas no habían suficientes): Claro, espera que traigo más.

Acto seguido, saca una bolsa plástica, idéntica a las que yo compraba en el supermercado pero de 5 kilos, la abre, la vacía en la góndola y la bota a la basura.

Yo: eeeh, esas bolsas las reciclan?

Vendedor: No. Acá no reciclamos nada

Yo (con cara de espanto y MUCHA frustración): Sabe, no voy a llevar nada, gracias!

En ese momento entendí algo que hasta ese momento no había pasado por mi cabeza. El que yo me llevara las cosas en MIS bolsas de género, no significaba que tras ese producto no hubiese basura asociada. Y que si mi propósito era contribuir a la descontaminación del planeta, era muchísimo más efectivo que comprara las corbatitas en la fatídica bolsa de plástico en el supermercado y que luego la fuera a dejar a un punto de reciclaje. Desde ahí en adelante, saber de qué forma llegan los productos al lugar donde los voy a adquirir, cómo ese lugar se hace responsable de sus desechos  y la procedencia de sus productos (porque para mi no es lo mismo comprar papel higiénico canadiense v/s comprar uno de fabricación nacional, por muy sin bolsa que venga) fue fundamental. Y no, no es tan fácil, pero se puede. Se puede preguntando, se puede observando con cuidado, se puede entablando relaciones humanas con las personas y eso es TANTO más fácil en el pequeño comercio. Y sí, me genera una enorme desconfianza no obtener esta información y en la mayoría de los casos desisto de ser consumidora ante la duda.

Granel2.png

Hoy cada vez encontramos más y más lugares donde poder comprar a granel, porque es un sistema que se está popularizando, pero es y será FUNDAMENTAL que quienes disfrutamos de estas nuevas alternativas, comencemos a ser más críticos al respecto y no nos quedemos solamente con lo que vemos, de esta forma incitamos a las pequeñas empresas a ser transparentes en sus procesos y nosotrxs, lxs consumidores, podremos elegir libre e informadamente.

De la misma manera es sumamente importante que comencemos a ser más críticxs en relación a lo que realmente necesitamos y dejemos de guiarnos por la tendencia. Si tienes una peineta plástica desde hace siempre, no es necesario que la cambies por una de madera por que sea mas eco, la de plástico está bien! Si tienes un montón de potes herméticos plásticos buenos en tu casa, no es necesario que te deshagas de ellos y te desvivas buscando uno de acero inoxidable! Puedes incluso usarlos para algo más y transportar tu comida en un frasco de vidrio reutilizable. Tampoco es necesario que andes con una bombilla de acero/vidrio/bamboo en el bolso, enserio, puedes llevarte el vaso a la boca (con cariño). Los mismo para las botellas, tazas y termos, cualquier sirve en reemplazo a las botellas o vasos de café desechables, dejemos a un lado las marcas y busquemos utilidad.

Dejemos de buscar encajar en grupos selectos y comencemos a buscar vivir bien. ESO es sustentabilidad. Ser responsables, informados, críticos, selectivos, pero por sobre todo ser respetuosos con el planeta al que hoy llamamos casa.

***

En este tiempo, de mucho buscar, socializar y en muchos casos haber entablado relaciones de amistad, yo tengo mis lugares favoritos, en los cuales tengo tranquilidad con los productos que adquiero y también tengo la libertad, por la transparencia que han demostrado, de quizás no preferir todos sus productos. Les dejare los datos acá abajo para que ustedes también puedan conocerlos y hacerse sus propias opiniones:

La Nacional Granel

Mejorxgramos

Molienda Nuñez 

***

 

*Hablo de sustentabilidad domiciliaria, porque el tema de la sustentabilidad a nivel general es un tema que está sobre la mesa hace ya varios años, desde perspectivas legislativas, académicas y sociales.

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10 respuestas a “No todo lo que brilla es oro

    1. Y es heavy como nos engañamos con facilidad, porque el empaque nos parece más amigable o porque usa letras de colores “naturales” e incluye logos como hojas o animales…Nos confundimos rápido, porque no nos detenemos a cuestionar.

      Saludos!

      Le gusta a 1 persona

  1. Toda la razón, las modas engañan y este auge de querer ser #basuracero es bacan, pero no egañando a la gente; y eso de la bombilla oooh si que si, para que la necesitas si basta con subir el vaso un poco más.

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  2. Hola Cami, leí tu post hace un par de semanas y no me ha dejado tranquilo en mi mente. Pasa que, me encanta tu blog y todo lo que escribes, me ha ayudado mucho en mi camino hacia una vida más sustentable, no obstante, no estoy muy de acuerdo en algunos puntos.
    Creo que, como reflexión, me parece súper. Es el ideal. Ir a comprar en un lugar donde sepa que todo será reciclado o bien aprovechado para no generar basura pero ¿qué pasa con aquellxs que no podemos acceder a esos locales, porque simplemente no somos de Santiago?
    Actualmente vivo en Viña del Mar, y si bien aquí también se ha masificado el tema de la venta a granel, y hay muchas opciones donde comprar, en ciudades pequeñas como Curicó (mi ciudad natal) no encontrarás en ningún lugar fideos a granel, incluso costaría encontrar frutos secos, ya que siempre vienen envasados en plástico.
    A medida que voy avanzando en este viaje de “vida más sustentable” creo que cada granito de arena cuenta, cada aporte hay que hacerlo valer porque, de todas maneras, unx le está poniendo el máximo esfuerzo posible a reducir la basura, pero creo que la obsesión y el perfeccionismo por vivir “zero-waste” no se complementa con la realidad de nuestro país y de la industria actual, que no nos ayuda en nada.
    De todas maneras, espero de todo corazoncito que los locales de venta a granel sigan creciendo y se instalen en cada localidad del país de la manera más sustentable posible, pero mientras eso pasa, simplemente intentar reducir la basura de la forma en la que podamos, con todas nuestras ganas, y con lo que tenemos a nuestro alrededor tb! Un abrazo apretado, espero no moleste mi comentario.

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    1. Martin hola!
      Gracias por tu comentario 🙂
      Si, sin duda que todo aporta y entiendo perfecto tu punto. La reflexión apunta más a que estemos mas atentxs ante este creciente mercado, ya que en algunas ocasiones es mejor comprar el tan odiado envase desechable y gestionarlo apropiadamente.
      Es muy real eso de que en regiones es más difícil, pero muchas veces, por ejemplo en Curicó, hay lugares que han vendido a granel de siempre y han pasado desapercibidos por que no son las tiendas taquillas del momento. Para el dato de Curicó te invito a visitar el Instagram de @cotarichard que siempre sube datos de allá, son sus tierras también jajaja

      No dejar de intentarlo en la clave :), y no es que se busque la perfección, sino que aprendamos a pensar desde el origen para actuar consecuentemente ❤
      Saludos!!

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