Desafío Choco-Pascua

El Domingo recién pasado se celebró en el mundo el día de Pascua de Resurrección. En la casa no somos Católicos (ni de ni una otra religión), pero si celebramos, con mucha ilusión, la llegada del conejo de Pascua y esperamos ansiosos su cargamento de chocolate ♥

Hasta este año siempre fue un ritual bastante simple de planear: Se compraban los huevos de chocolate en el supermercado, se mantenían ocultos de los ojos curiosos de la Pascu y la noche anterior a Pascua, después de asegurarnos de que la pequeña estuviera bien dormida, los escondíamos por toda la casa, acompañados de alguna pista o alguna travesura que dejaría en evidencia de que el conejo ya había pasado por acá 🙂

Pero este año fue todo bien distinto, porque después de vivir un año completo evitando al máximo la basura, comprar los huevos que nos ofrece el mercado, en una caja de plástico y envueltos individualmente en papelitos de aluminio, ya no parecía tan buena idea, había que buscar una alternativa…

huevos-papel.png

Después de evaluar algunas ideas, estas fueron las conclusiones:

Comprar chocolates  a granel en una chocolatería: Sin dudas parecía una opción bastante buena y todo sería muy fácil, pero ¡Sorpresa! Las chocolaterías los venden igualmente envueltos en aluminio ¬¬. Esto viene a demostrar cuan arraigadas están algunas costumbres y cuan importantes parecen ser para el mercado 😦

Hacer nuestros propios chocolates en casa: En vista de que el mercado ya no nos entregaba nada muy acorde, esta fue sin duda la mejor idea y claro, ya que los haríamos nosotros mismos, buscar la alternativa mas saludable fue el primer pensamiento, el cual fue también el punto de partida para mi caos mental personal.

Fue fácil encontrarnos con una lluvia de propuestas saludables por parte de food blogers del mundo, casi todas muy parecidas, y casi todas usando la clásica base de las bolitas o barras energéticas y frente a eso solo pude pensar – Eso solo romperá la ilusión – Porque enserio, cuál sería la gracia de encontrar huevos hechos de “colación” (snack). Quizás no hubiese sido tan terrible, pero mi hija estaba en llamas por la Pascua (quienes la conocen saben lo emocionada que se pone con todas estas historias de personajes mágicos que la visitan mientras duerme y si, yo soy responsable), venia haciendo cuenta regresiva  desde hace varios días y la búsqueda de ese tesoro tan preciado me tenía bastante presionada como para tan solo pensar en una posible decepción. Me llovieron entonces un montón de otras alternativas que si parecían chocolates de verdad, pero acá apareció la etiqueta “mantener refrigerados” ya que la mayoría estaban hechos a base de aceite de coco y cacao y entonces yo pensé – y como rayos hago para esconderlos la noche anterior?! – y así, simplemente fue otra alternativa descartada.

Pero la idea de hacerlos en casa seguía siendo la mejor opción, así que decidimos que compraríamos moldes, chocolate para derretir y listo! Y así, con la decisión tomada, pasaron los días y llego entonces “Jueves Santo” y yo aun no tenía ni los moldes ni el chocolate y si en cambio, muy pocas horas antes de que el comercio cerrara por fin de semana largo 😐

Siempre hablo de lo importante de la organización, cuando nos enfrentamos a este proceso de cambio de estilo de vida, a uno sin basura. Y por no seguir mi propio consejo y hacer todo a última hora me encontré con una decena de inconvenientes.

Días antes había estado buscando en un montón de tiendas no especializadas que según yo obvio que iban a tener moldes y claramente no encontré nada. El plan entonces era ir a un sector de mi ciudad donde hay varias tiendas de repostería (21 de Mayo, Santiago Centro), pero se me vinieron las horas encima y entonces decidí buscar en un par cerca de mi casa. Al llegar y preguntar por moldes, la vendedora me pasa una caja “con lo que va quedando” y ¡horror! ya solo habían conejos, nada de huevos… – Es que desde Enero que comenzamos a venderlos – me dice la chica. Como me iba a imaginar yo que desde Enero la gente comienza a pensar en Pascua 😦 ?! Me lleve los conejos entonces y partí a otra tienda a buscar moldes de huevos. Misma situación, pero acá si quedaban unos moldes de huevos, unos enormes, pero ya que, los tomo jajajaja. Cada bandeja de moldes (en ambas tiendas) me costó entre $500 y $600. Todas plásticas, lo cual no me sorprendió la verdad, no esperé encontrarme con algo mejor, pero al menos son reutilizables y si los escondo bien podré usarlos en varias Pascuas más. Listo, tenía 3 bandejas de moldes diferentes, ahora faltaba solo el chocolate…

El Chocolate, nunca pensé que iba a ser un tema que me hiciera casi llorar… Alternativas sin leche? Claro, chocolate amargo. Pero como le iba a dar chocolate amargo, si lo detesta, obvio, tiene 6 años… Ok, y las dulces, cuales son las alternativas? Me mostraron 3 o 4 alternativas, todas sucedáneo de chocolate o con un porcentaje de cacao insignificante y todas en base a leche y aceite de palma. Precio promedio $3.500 el kilo de “chocolate” para derretir.

Agarre mi teléfono y haciendo uso de las RRSS le pregunté a un food bloger que sigo y que sé sabe de estos temas (@cabrococina), quien me recomendó una marca en particular que trabaja con muy buen cacao, los cuales son libres de lácteos y varios otros productos indeseados. Me puse en contacto entonces con la marca y ellos me derivaron a una tienda cercana donde podía encontrarlo (ojo, que en todo esto habían pasado eso de 20 o 30 minutos, estaba contra reloj). Sorpresa! Los 500 gr de este maravilloso chocolate costaba un poco mas de $10.000, monto que para este fin YO NO TENIA!

Se ponía entonces mi presupuesto frente a mis principios, ambos en contra de la ilusión de mi hija </3

Finalmente compre la cobertura, la que fuera “menos mala” e inventé toda una historia de un correo electrónico que me había enviado el conejo de Pascua, pidiendo mil disculpas por no tener una alternativa libre de lácteos pero prometiendo estudiar duro para la Pascua siguiente. No les miento, me cuestioné muchísimo si usarlo o no, pero tras pensar en que si los hubiera comprado, habría sido el mismo chocolate y que ya mas tiempo no tenía, nos pusimos manos a la obra.

moldes

Y así, dos noches antes de Pascua comenzó la producción de chocolates en casa. Chocolates que el conejo, muy considerado, guardo cuidadosamente en frascos de vidrio y que escondió dejando pistas por toda la casa, guiando a mi pequeña, con una brillante sonrisa en su carita, hasta llegar al lugar donde estaba su tan anhelado tesoro escondido ♥

chocolates.png

Creo que comenzaré desde ya a planear la próxima Pascua…espero que en un año todavía crea que el conejo es real…

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