Lo bueno y lo mas bueno

Desde que asumimos la transición a un estilo de vida mas consciente, muchas cosas se han modificado en el día a día de mi familia y mío. Desde lo que desayunamos hasta como, y con que, nos vestimos han sufrido cambios rotundos.

De la leche de caja (de vaca) que ya nunca está en la despensa, hasta los cientos de argumentos que debí, en su momento, entregarle a mi hija de 6 años para explicarle por que usaríamos vinagre de manzana para lavarnos el pelo, en vez del shampoo y acondicionador que, hasta entonces, usábamos sin cuestionarnos nada, pasando por todas las veces que convencí al Pancho de que hiciéramos el picoteo nosotros mismos en vez de comprar nachos (aun que aun hay veces que tranzamos) y todas aquellas etiquetas de ropa que leí buscando la que dijera 100% algodón o que no viniera de algún país de conocida explotación, para finalmente no comprar nada…Todos han sido cambios importantes en nuestra vida, en nuestras rutinas, pero sin duda alguna todo eso ha generado cambios inmensamente positivos.

Porque el dejar de consumir lácteos nos permitió evitar un montón de envases desechables y además nos condujo a incursionar en formas de alimentación mas saludables, a conocer nuevos u olvidados productos para transformar los apurados desayunos de leche con chocolate y pan con queso, en pausados espacios a primera hora de la mañana para disfrutar un plato de avena con fruta. Porque el cambiar los acostumbrados productos de cuidado personal, por alternativas hechas en casa, nos ha permitido ahorrar un montón de dinero a la vez que nos ha ido revelando poco a poco el estado natural de nuestros cuerpos, a la vez que dejamos de coleccionar botellas plásticas. Porque el dejar de comprar alimentos procesados, si bien nos “quita” un poco mas de tiempo, nos ha llevado a aprender muchísimo de cocina, de técnicas y de sabores (y a conocer personas, como a Agus de @thesimplelife.cl <3), pero por sobre todo nos permite saber exactamente lo que comemos, y reduce significativamente el volumen de nuestros desechos. Porque el buscar incansablemente esa prenda éticamente perfecta, muchas veces me llevo a darme cuenta que no la necesitaba, porque ya tenía algo que usar y que había olvidado, o a cambiar mis percepciones en relación a la ropa de segunda mano y a la vez me ha permitido entender que no necesito un closet de mil metros cuadrados para guardar mi ropa, si no que menos ropa, ya que finalmente siempre usaba la misma y el resto siempre podrá tener nuevos dueños o nuevos usos.

Desde mi punto de vista, todas esas cosas que hemos ido cambiando día a día, que hace un par de años eran rutinas de las cuales ni nos percatábamos, han influido inmensamente en nuestra salud física y mental. En nuestra forma de relacionarnos con el mundo, con nuestros pares y con nosotros mismos. Nos han hecho ver la vida desde otra perspectiva, en la cual no somos nosotros  y nuestras necesidades, lo único importante.

Han sido cambios radicales y difíciles de asumir en algunos casos, pero siempre los resultados han sido positivos. Por eso las cosas han sido buenas y mas buenas 🙂

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